domingo, 24 de enero de 2016

Día 616: Cima

     Era solo un vicio para despuntar el vicio. Escalar montañas podía ser tan adictivo como una línea de cocaína. O peor, quién sabe. Allá en la altura, con la falta de oxígeno, se piensa poco. Vaya uno a saber qué fue la idea que se le vino a Mahoma como para hacerse todo ese viaje.
     Arriba del mundo podría tomarse la libertad de escupirlos a todos. A cada uno de ellos. Incluso niños y perros. Los muy asquerosos hijos de puta. Con poco oxígeno viene el odio. Pero también llega la paz. Tranquila. Nívea. Una paz esculpida sobre el organismo del tiempo.
     Igual pronto tendrá que bajar. La obligación de la realidad llama, con su 21 % de oxígeno en atmósfera. Con las pulsaciones controladas. No muchas inspiraciones, ni tantas espiraciones.
     La puta realidad. La comandante del secuestro llamado vida. A veces bajar es un imposible. Arriba. Arriba se puede todo.

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