miércoles, 10 de febrero de 2016

Día 633: Relleno

      Algo que el modulador de voz no pudo corregir es esa maniática obsesión por señalar detalles inútiles. Así que lo que debería ser un secuestro terminó siendo un arresto ejemplar. Lo metieron en la cárcel muy rápido, el juez no necesitó demasiadas pruebas como para contemplar lo obvio: la estupidez del maleante. 
      Lo obvio. Así lo llamaron, lo obvio. El hombre presentaba un par de pistolas, un prontuario que decía: "encerrame" y cosas así. El perfecto delincuente. Un tarado. Tanto que cuando estuvo encerrado lo violaron tantas veces que su culo se olvidó que tenía sentimientos.
      Después lo liberaron, pero para ese entonces el tipo estaba tan loco que lo declararon inofensivo para la sociedad. Aunque nadie se imaginó que por lo hondo seguía tramando cosas oscuras. Cosas relacionadas con robos y muertes, a lo Bonnie y Clyde. 
      En realidad terminó todo más bien a lo Thelma y Louise. Una persecución final y una muerte asombrosa. Colgado de una reja, así lo encontraron. Tenía la pierna atravesada. Gritó y gritó, nadie le prestó atención y así se desangró.

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