jueves, 18 de febrero de 2016

Dia 641: Rebelión literaria

      Si pudiera observar el costado siniestro de toda situación, usted se daría cuenta de que todo es una gran mierda. A no ser que sea de esas personas que le gusta buscar palabras en el diccionario. Acá les va una, lo siniestro está asociado a las extremidades izquierdas, lo que viene por ese lado. ¿Qué les parece? A mí se me hace una tontería sin sentido. Pero yo no mandé a escribir los diccionarios. Seguro fue una persona muy aburrida con ganas de joderle la vida al mundo.
      Ustedes, nihilistas del universo, deben creer que nadamos en un océano de fuego sobre una balsa agujereada. Trágico pero conveniente. El drama siempre ha vendido más que la comedia, es un hecho. Y si la comedia vende, es tan solo por su similitud con el drama. Es así, no queda otra.
      Bueno, no importa. No hace falta hacer una cínica apreciación de la humanidad, ¿qué van a pensar los nuevos inquilinos? esto se supone que debe ser un desfachatado intento de escribir un testamento.
      A los extraterrestres legamos esta piedra azul, con la esperanza de que sepan usarla mejor que nosotros. Tengan cuidado con las serpientes, las nutrias y los abogados. Sean gentiles con sus esclavos, o sea nosotros. Tampoco es que hayamos tratado muy bien a los nuestros cuando los tuvimos. A decir verdad tampoco nos tratamos bien entre nosotros, aún sin ser esclavos. No sé.
      En otra vida, antes de la invasión, fui un solícito padre que terminó en la calle por culpa del alcohol (tomen nota de eso). Ustedes me sacaron de la calle. Me tomaron por un mensajero de la humanidad, un escriba, un representante legal, todo eso junto, a mí, un borracho sin cura. Me dijeron: escribí. Y acá estoy.
      Numero cada página. También le coloco una fecha, es como mi diario íntimo, pero público. Es una contradicción graciosa. Me causa risa. Tomen nota, se llama humor, espero que lo tengan para cuando lleguen a la etapa final de la terracolización. Nombre feo, ¿No? Es lo que hay. 
      Por cierto, esta es la página número 459.451, del año 35 de mi bitácora. La artritis ya no me deja escribir tanto como antes, pero al menos puedo jurar que a veces entre mis divagues se me escapa alguna genialidad que tipos como Poe o Stephenie Meyer me hubieran envidiado. Me dijeron que escriba y nada más. Lo hago como un poseso, porque la esperanza implícita es la salvación de los nuestros. Soy una resistencia de un solo hombre. Monto guardia por los nuestros. De algún modo les digo, les escribo, vamos a ganar. La batalla está servida.

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