lunes, 4 de abril de 2016

Día 687: Crónicas desde el otro lado

      Aspiró una bocanada de libertad. El Cacho sabía bien que no podía repetir la cagada de Rufino. Robar es una cosa, traficar merca es algo diferente. Para eso están los políticos. Esos no dejan que ningún pescado se meta. Y así se lo advirtieron. Cachito, ojo con lo que hacés, que la próxima no salís más.       
      En Rufino quiso hacer algo parecido a lo de esa serie norteamericana, pero le salió para el orto. Brequinbá, así se llama la serie. Es un profesor de química que le agarra cáncer y comienza a fabricar droga y se vuelve así grosso como Don Corleone.       
      El cacho sabía que allá en Santa Fe podía hacer algo similar. Si era discreto, el negocio quedaba servido. Y no fue así. Lo descubrieron al primer día porque las paredes, los pisos, y todo lo que se encuentra dentro de un pueblo, oye y siente. Y es claro que esos ojos y oídos lo delataron.
      El tiroteo duró algo menos de quince minutos. Algo salido de película. Trajeron un escuadrón tipo grupo esguat. Todos con máscaras y chalecos negros. Muy profesional la cosa. Salvo la actitud del cacho.
      Lo metieron en cana al toque. Dentro de la cárcel se lo violaron dos veces. Mala fortuna porque le vieron cara de trolo y eso allá dentro cotiza. No había pasado una semana de la condena. Le esperaban dos largos años por delante.
      Hasta ese entonces el prontuario del cacho dejaba en evidencia dos robos a mano armada y un intento fallido de fraude, los conocidos "cuentos del tío". Nada grave, un criminal de poca monta. Eso hasta que se metió con la falopa y llamó la atención de los de arriba.
      Durante dos años recibió sus mensajitos. Golpizas. Facazos. Y cosas así. Puedo decir que el cacho la sufrió a la cárcel. Aunque no lo crean aprendió. Salió todo hecho mierda pero aprendió.
      Como a todo criminal reformado le costó un Perú encontrar laburo. Lo tomaron como peón en un campo de Ayacucho. Allá también aprendió a mantener la jeta un poco cerrada. Dicen que se cogió a una oveja. Y eso es todo lo que se sabe del cacho.

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