martes, 26 de abril de 2016

Día 709: Golpeado por la suerte

      Me dicen paria de mis sentidos. Agoté mi cuota de mala suerte, eso es todo. De ahí solo se puede arrancar para arriba. Una sola orientación. Sin verticalismos. ¿Qué tantas cosas malas me pueden ocurrir? ¿Una, dos, mil? No importa. De verdad no importa.
      Me acostumbraron así. A ser el niño expósito entregado a la noche, alimento de lobos. Así me trató la vida, como a un pobre desamparado sin sueños ni sombra. Y qué se yo, es así. Ya no reniego. Ser paria es así. Es así. Grabado a fuego. Hasta que se entienda.
      Hay sangre más allá de la luz. De lo que trasciende y se espera. Los esquimales hacia allá vamos. Ejército nómada de hombres abandonados por la fortuna. Eso somos.
      Costó pero eso es. Es aceptar. Lo que fui y soy. Acá hay una bifurcación, algo que implica elegir. Fui uno, seremos dos y no me importa.

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