lunes, 16 de mayo de 2016

Día 729: La carrera más larga del mundo

      Completó la vuelta arropado en una estela de humo. La tierra era incansable, se pegaba en cada poro del vehículo como si de eso valiera su corta vida. Leyes en el desierto, por supuesto, dijo el piloto. ¿Vamos bien? Vamos bien, contestó el copiloto. Tres cuartos de carrera. Sin competidores. La soledad extensiva de un rincón abandonado a la misma nada pero así como el desierto tiene sus reglas lo mismo es para la carrera. 
      El reglamento en su escritura era bien cristalino a toda buena interpretación. El ganador de la carrera será aquel que atraviese la línea de meta en primer lugar, cualquier abandono de diversa índole dará por concluida la participación del piloto. Doscientas páginas de reglamento se extienden acerca de estas cuestiones.
      Una carrera con trescientos competidores es una cosa. Entretenida por cierto, sobre todo cuando, llegado el caso, se tarda meses en terminarla. Sí, así se llamaba y así cumplía, la carrera más larga del mundo. Era tan larga que ni siquiera cabía dentro de los record Guinness. Tres vueltas y media a la circunferencia terrestre más extensa, la línea del Ecuador, esa es la distancia.
      Aunque para que no se haga tan larga la carrera se suele hacer en círculos pequeños en un desierto. Como el circuito es tan ínfimo se precisan infinitas vueltas para cumplir la extensión de tres veces y media la extensión de la línea del Ecuador. También, como existen tantos vehículos en competición, los vehículos suelen tener múltiples accidentes. Además no todos cuentan con los medios económicos para tantas cargas de combustible. Técnicamente nadie gana la carrera, a lo sumo uno o dos vehículos terminan la carrera. Aunque lo normal es que todos choquen, o que mueran, o que se queden sin combustible. No en balde también es la carrera más difícil del mundo.
      Luego de quince años de ausencia de ganadores ese día podría pasar a la historia. Ganador. Eso diría el trofeo, y los millones de dólares que se embolsaría luego de ver la bandera a cuadros. Si tan solo pudiera evitar la arena. Y la soledad. Y la locura. Las alucinaciones cada vez eran mayores. Nada que las drogas pudieran contrarrestar. Estaba loco. Tan loco como cualquier persona sola a lo largo de una extensa nada. Debería matarse. Si pudiera. O cruzar la línea. Esa línea. Cercana. Cada vez más lejos. Penetrarla. Loco. Eso es. Loco. Carrera de mierda.

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