martes, 24 de mayo de 2016

Día 737: Puente sináptico

      Por unos cuantos minutos velados de eternidad. Convida el arrojo con su lanza el temerario. Por el campo de batalla vuela, es una máquina autónoma de combate. Degolla y baila. Sufre, escupe y traspira. Pero mata, es su finalidad ulterior. Podría ser un robot. Un robot asesino. De no ser por sus fluidos delatores. Sufre el humano por ser humano. 
      A cada paso es más desconocido a su especie. Quiero menos cuerpo y más acero. Quiere ser el androide ideal. Una sola finalidad. Allá, por el campo, los muertos piensan distinto. Pensaban. No de acuerdo con el sistema de ser asesinados protestan. Quieren vida no más muerte. Putean a la guerra a falta de mejores argumentos.
      Cuantas tristes realidades avasalladas por el derecho etéreo a pertenecer. Es el pecado de los que nacen sabiendo e ignorando. De aquellos hombres que con una sola idea aplastan, por ser menos pero por tener más. Velada diferencia que marca la linea de meta. El robot no piensa, el robot mata. Es el despojo de la carne y el gozo del metal. Una cruel paradoja nunca resuelta. De si es, de si no. Sufre y mata, autómata desierto.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...