viernes, 27 de mayo de 2016

Día 740: Sofocado

      La veracidad. A veces hay que comprobar los hechos. Otras veces no se hace tan necesario. Podemos mentir al mundo con palabras sin que eso mucho importe. Y si. Es lamento para otro recipiente. El voluble disipar del que cuenta hacía atrás.
      Tarde de permitirnos no ser fieles a la fuente. Podemos inventarlo un poco y no ser todo lo idiota que dicen ser las Escrituras. Ese gesto es temerario. Viejo y temerario. No nuevo. Algo ya visto se retuerce entre las sombras. Es un paraje repetido hasta el hartazgo. Una voz ya afónica de tanto poco decir.
      Con otros ojos el ciego es mejor ciego. Se quita de encima la responsabilidad por no ver. Somos ladrones de ojos. Pero vemos igual, con la mira torcida. Apuntamos al inocente. Le hacemos pagar la cena y el desayuno. Y dicen, no creo, que la injusticia no existe.

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