viernes, 17 de junio de 2016

Día 761: Nada en exceso

      Se arregló el estipendio en una suma adecuada para el trabajo a realizar. El patrón debería ofrecer dos comidas y proveer el lugar para que su empleado tenga al menos una hora de sueño. Y nada de exceder las seis horas. Todo está escrito en el contrato. Nada en exceso. 
      Debían cuidarlo como al mejor, esa cabecita les iba a proveer veinte bombas nucleares capaces de hacer añicos a Estados Unidos en cuestión de segundos. A los genios hay que tratarlos con cuidado, no sea cosa que se te volteen a la primera de cambio. No, eso no iba a ocurrir esta mañana. 
      El patrón se frotaba las manos. Pronto, más pronto que nunca amanecería ese tan deseado nuevo orden mundial.  Pero antes lo importante: almorzar. Nadie destruye un país sin antes tener el estómago lleno. Es una ley de primer orden. Seguro lo anotaría en la nueva constitución del mundo.
      Nada de justos. Solos los necesarios. Más hombres, menos mujeres. Es positivo que no todos logren sus fines reproductivos. Nada de explosiones demográficas. Nada en exceso.

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