viernes, 24 de junio de 2016

Día 768: Descomposición

      Con mis sentimientos truncos déjenme. Es que estoy atado, terco, insistente, a esta vida y nadie va a hablarme de otra cosa si de sufrimientos me desgarra. Podría observarlo todo a través de una lupa y decir: miren, acá estoy. 
      Acá estoy. Ese es el lugar. No me muevo de ninguna parte. Compartimos sensaciones con la piedra o la cosa más inamovible del universo aunque este último se empeñe en movernos tanto y tanto. Yo sí soy algo digno de lo quieto. Mi territorio, mis palabras, mi inodoro y todo lo demás. 
      Voy a formar parte de este sueño opacado. Me calzaré este sucio uniforme con gusto. Soy que seré de mi gusto siendo esclavo del rigor del que una vez supe ser. Me tienta la trampa de hacer jugar mis cartas de un modo diferente. Soy lo que dicen una estrategia arriesgada, ese negocio al que apuestan pocos, una inversión dudosa.
      Y mi vida puede ser la bancarrota mas es mi vida y nada más. Y lo quieto que estando respiro. Siento. Así el pulmón colmado de aire, que imposible de retener debe soltar. Repito que me dejen, adobado en mis sentimientos, soy una buena carne, que más vale por lo que es o lo que nunca será.

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