lunes, 11 de julio de 2016

Día 785: Branquias

      El río calla. Las palabras mientes. Y todo lo que había entre medio fue tragado por el vacío. No supe advertir las distancias, sabía que el camino era largo. Mutilé las piernas en una especie de hórrido esfuerzo. Quién pudiera decirlo. 
      Corrimos hacia diminutas puestas del sol. No existe el placer de la detención. Avanzar con el casco puesto. Avanzar con el traumatismo a la altura del cráneo. Y la masa encefálica que se va, se va, por un estrecho agujero. 
      La trayectoria de la bala no miente. No existe un perito capaz de mensurar el sentimiento. Lo que fue fue. Y nada entre medio. La esquina y sus absolutos. Cuajados los interrogantes. Angostados los caminos. Y la sombra de un espíritu que lucha, indómito, frente al agua. Que traga y respira, traga y respira. Y así se ahoga.

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