sábado, 16 de julio de 2016

Día 790: Asalto

      Enojado. Esas palabras no caben para el sentimiento. El odio dinamitaba cada centímetro de sus acciones. Cáncer. ¿Quién advertiría el cambio? Esas cosas pasan por dentro, muy por dentro. Y nadie se da cuenta hasta que te morís o hacés algo similar. El momento en que confidentes los traidores saltan por la ventana. Una imagen agradable de deseo. 
      Esa tarjeta de crédito al tope. No resistiría una carga más. Estallaría en mil pedazos el plástico con su vida entera, consagrado al pago de una deuda eterna. Un gigante sin pelos en la lengua. Madre necesidad. Leyó una vez a Kakfa. Le aburrió tanto el libro que no tardó en arrojarlo al tacho de basura. Esa cosa ocupa espacio, fue su justificación. Trató, es cierto.
      Pero la puerta giratoria dio su vuelta final. Un revolver cargado y una necesidad teñida de mentiras convenientes. Nadie respondería al grito inicial. Lo tomarían por un loco más. Uno de tantos, de los que hay sueltos en la ciudad. Insania urbana. El segundo llamado de atención, el definitivo. El tambor gira. Acto final. Aplausos de sangre. Fin de la civilización. 

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