viernes, 22 de julio de 2016

Día 796: Justicia pederasta

El maestro premió el esfuerzo caligráfico del alumno. El texto era un desastre, pero por Dios, qué hermosa letra. Algo digno de ser robado por Steve Jobs, si al menos el bastardo no hubiese cometido la estúpida idea de cagarse muriendo. No, para que mentir. Le gustaba mucho. Quería sentir sus glúteos entre sus manos.Anhelaba ese cuerpo puberto. ¿Qué son diez años en la vida de un niño?
Recordó a Lewis Carroll, el santo patrón de las causas perdidas. La sociedad no comprendía esta idea de amor multidimensional. Pluritemporal. ¿Edades? Podría haber falsificado su documento, agregar, quitar años, ¿a quién le importa? ¿Y Michael Jackson? Amor a los niños. Eso es lo que daría.
Es lo que Jesús habría deseado, que amemos a todos por igual. Lo arroparía en sus brazos. Esa clase de ideas adobaba su mente antes de entregar el trabajo monográfico. El chico tomó el papel y lo guardó en la mochila. Nunca descubriría las intenciones, algo oscuras, de su maestro.
El timbre sonó de acuerdo a lo pactado, unos segundos antes de la hora oficial. Bastante. Era suficiente, dijo el maestro. Voy a confesar, dejaré que caiga sobre mí la policía. La policía del amor, ¿existirá? Su mano detuvo el vaivén de la puerta del baño. Sus ojos brillaban mientras seguía el movimiento de las delicadas manos del pequeño. Lo tocaría todo. Pero antes, la confesión.
Unos veinte minutos antes el baño de niños recibió una trapeada. El encargado de limpieza, fiel a sus pocas ganas de trabajar, olvidó advertir acerca del suelo húmedo. El maestro abrió los labios, los labios del amor, se acercó a su amado. Y patinó. No salieron palabras de su boca. Solo el ruido del golpe. Cabeza contra el piso.
Y los accidentes ocurren. Accidentes del amor. Y patinó. Patinó. Tanto hasta que su entrepierna abrazó la puerta del baño. Los niños sintieron el timbre. Bendito timbre. Pronto sus manos, sus delicadas manos, le hicieron el amor a la puerta. Una y otra vez. Los testículos del maestro se retorcieron en una agónica sinfonía. No tardó mucho en morir.

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