viernes, 12 de agosto de 2016

Día 817: No hay pan

      La cuenta es cero. No importa que tantos cuerpos arrojen la sumatoria final. Cero. Y por supuesto, algunos hombres salieron a declarar. Falta de empeño, quizás una pasión oculta que nunca terminó de florecer o quién sabe. Así suele ser. Y después. Nadie sabe lo que hay después. De acuerdo a los medios fuente, la línea de traspaso equivale al punto gravitatorio cero. Siempre es cero. 
      Lo representa el cruce. En una noche agitada, de poco viento. Aguardó. Hasta que las velas se apagaron. Y deseó, ante todo. Deseó ser un uno. O un dos. Acometer el resultado de la fórmula con un sigilo inesperado. Ese universo tan pequeño a punto de abrirse como la revelación etérea de una flor. 
      Cuenta con una sola noche para revertir los hechizos creados por las máquinas. El almacén cuántico debe perecer bajo sus propias reglas, ajenas a las humanas, por supuesto. Y ese hombre que sueña, sueña poco. Quiere partir el decimal en infinitésimas partes. La matemática no falla. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...