viernes, 19 de agosto de 2016

Día 824: Una trampa

Como desearia que todo fuera diferente, podría haber dicho. Pero no era la ocasión. En verdad todo era muy diferente. Ese libro cerrado. Nunca se leyó. Tal vez sea la lengua extraña. No quise aprender más. Me cansé de escribir. Acabé tan vaciado con esta gran mentira de la literatura.
Adiós mundo dorado de las letras. Nunca congeniamos, vos, tu corrección y mis ganas de romper todo. No me salgo del molde y quedo a medio cocinar, como todo producto mediocre. Soy otro tanto de los montones. Y me cansé y descubrí lo bueno que puedo ser para escribir epitafios. Acá va uno.
Yacen aquí mis palabras. Falta de respeto eterna hacia todo lo que merezca un vómito en la cara. Nada es sagrado. Quiero hacerlo largo y sale corto. El tiro siempre por la culata. El tiro siempre por la sien. A veces no hace falta morir tanto. Cuando todo sea un poco de nada. Un cielo de estrellas vacío. Y cosas por el estilo. El valor de una buena digresión. Pagar los platos rotos. Nunca un mejor señuelo. Es mejor dejar de escribir, antes de que sea tarde y el monstruo atrape.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...