lunes, 5 de septiembre de 2016

Día 841: Añoranza biológica

Al cadáver lo tiraron a un tacho de basura. Lo cortaron en pedacitos y le echaron detergente encima, para no levantar sospecha. El olor a muerto llegó igual. El primero en descubrir el cuerpo fue un playero de la estación de servicio. Vio la mano que salía de la tapa. Acá se viene el resto del cuerpo. Zombies, pensó.
Después recordó, es lo normal. Antes asesinar estaba mal, ahora es tan común como pasear al perro y hacerlo cigarro de carne. Nadie se sorprende con los nuevos límites de la sociedad. Bueno, nadie salvo él. Este playero tiene un cierto nivel de consciencia de los viejos tiempos, cuando las cosas aun importaban, un poco. No eran mejores tiempo, pero al menos eran tiempos.
Ahora todo se rige bajo el recurso tiránico del reloj nuclear. Cada ser humano es una bomba de tiempo radiactiva. Quizás si se hubiesen dado cuenta antes, piensa el playero. Antes de caer el la desidia hedonista del nada importa. Si el mundo no importa, démosle un empujón. Ellos sabrán qué esperar.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...