martes, 20 de septiembre de 2016

Día 856: Augur y sombra

Adula el limón a su caramelo y pide tanto ácido que necesita ser exprimido por el mañana. Tiene un perfecto conocimiento de las dinastías que suben y bajan. Es un limón, pero tampoco idiota. Tóxico y nocivo, nadie puede pedir control para la situación. Junté tanto polvo bajo mis narices. La piñata dice muerte, y con el espíritu.
Nativos se acercan a la isla. Se reúnen dentro de la gran situación. Un cielo con muchas estrellas y una sola pregunta. Esa que nunca se responde. Hasta que caigan los mayores problemas. Van a buscarme. No digo hoy a la nada. No pido que me maten si la vida deja. Si por las dudas queda un resto no apagaré el cenicero.
Por una frase más el precio justo. Y no más. Si en tan solo una cosa coincidimos. Te fuiste como quien tanto te esperaba. Quise ser olvido y todavía la memoria rasca el cerebro con la insistencia de la culpa y la agonía. Eternas noches se repiten. Por puntos de campeonato la semilla regurgita aún el veneno de la existencia, pálida y verdadera, augur y sombra.

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