viernes, 23 de septiembre de 2016

Día 859: Ambicionar

No respondo, no respondo. Me reservo mi derecho de admisión. Nada saldrá de mi boca. Ni el más minúsculo sonido. Huelga de sentidos, ya. Y dejemos de ser precisos. No hay que apuntarlos a todos. La cosa viene sola, una noche que seguro cae en algún momento. Sentimos la esperanza que se fuga por la ventana. Cuando viene la montaña y reclama su parte en el gran escenario del mundo.
Y digo que no fuerzo a la naturaleza a actuar en mi contra, lo que tenga que ser sera, un digno espectáculo de montarse, sobre el cuerpo de los mundos, cadáveres andantes. Y sin una noción clara, el momento opaco de una espera agotada. Las palabras restan. El vacío pide sangre. El momento del sacrificio final.
El mudo resentimiento me hizo ser un nombre más. Caminé calles distintas para desaparecer. Y en todas fui el mismo. Quise ser anónimo a lo desconocido, pero no atravieso el portal. No existo, no soy. Pero aún no siendo lo siento. Y quise más.

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