domingo, 9 de octubre de 2016

Día 875: Crimen en acto

El día menos esperado te voy a partir el cuello. No me importa ir en cana. En realidad no me importa. Capaz que tengo algo de lo tuyo, debimos ser hermanos o algo en algún momento de nuestras vidas. Y los minutos cuentan. Desde hace cinco años, tres meses y veinticuatro días me volví un neurótico del tiempo. Así lo controlo. Uno, dos, cinco, cuarenta. Todo cae, grano a grano, sobre el reloj de arena.
No pude ver como se caía todo encima mío. A pesar de lo mucho que pude prever. La historia se fue quedando corta a medida que las palabras se escapaban de mi boca. Después el cielo se puso gris y llovió por treinta y cuatro noches. Mamé la intemperie tanto como la leche materna. Allá afuera me convertí en otra cosa. Un animal del caos.
Las circunstancias son las que establecen el riesgo. En lo salvaje me convertí en lo que debía haber sido para la vida que nunca imaginé antes. Bebí la sangre de la tierra hasta quedar satisfecho. Luego el ulular de las sirenas me trajo de regreso a casa. Contemplé una ciudad en llamas. Un encendedor entre mis manos. A partir de ese instante supe lo que hice.

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