miércoles, 19 de octubre de 2016

Día 884: Lo nunca soñado

Erradiquemos el problema, arrojemos el motor por la ventana. Hagamos nuestra propia realidad, con nuestros propios problemas. Creemos el entorno necesario para que se pudra la semilla. Verán, no estoy emocionado. El siglo me pasó por arriba, con su mejor caballo. Mi traje de fiesta es un desastre. Allá deposité todas mis esperanzas. El plazo fijo no vino, también se pudrió. Debimos parecer unos locos.
Soñar no es parecer. Soñar puede ser el espejo de todos los errores posibles. Tantos juntos que son lo puro. Lo perfecto. Si, por supuesto, el momento. No somos los indicados. Siempre golpearon a la puerta equivocada y abrimos. No nos queda otra. Vivir de las apariencias, comer en las sombras, cultivar la lepra y amar el hambre.
Nos golpeamos a la cabeza con una peonza. El circo se fue y nos dejó la mugre. Sigamos. Hay que morir en el pasto, no queda otra. Tan cierta puede ser, la verdad o la mentira. La palabra y su reflejo. Aprendí de la canoa a dejarme llevar por el viento. No fuimos indios y aún así somos el genocidio que camina por ahí, libre de culpa. No somos más, aunque queramos parecerlo.

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