sábado, 22 de octubre de 2016

Día 888: Día de pesca

Un cartel a la entrada del edificio señalaba lo conspicuo de aquella persona, el fulano con el que me iba a reunir. No vine a proponerle un cambio, no soy de esos, son negocios, es la única forma en que pica el tiburón, ya saben. Me dedico a las inversiones riesgosas. Imaginen una lotería, con la posibilidad de ganarla. Bueno, ese es mi trabajo. Acercar al tiburón a su presa.
Yo soy el riesgo. La exponencialidad de la catástrofe o el éxito. Soy un arma de doble filo. Entro por la lengua y saco el cuchillo, a veces rojo. Presento siempre dos carpetas. Azul y negra. Por lo general la azul gana, es el riesgo menor. Hay pocos dispuestos a tirar todo al carajo. Son los enfermos, o los genios, depende como quieran verlo.
Y al final, la carpeta blanca. No suelo compartirla con nadie. Es un protocolo masivo de destrucción. Traemos armas nucleares, sicarios, y todo lo necesario para tirar uno o dos países abajo. Incluso mi vida corre peligro. No la muestro. El miedo me gana. Ahí el tipo me hizo esperar cuarenta y ocho minutos. Tiene su mirada de millonario atiborrado de empresas. Y quiere más. Quiere la carpeta. Lo quiere todo. La blanca. Esa. ¿Me animaré?.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...