jueves, 3 de noviembre de 2016

Día 900: Carro fúnebre

No recuerdo lo que es la fuerza. Esas cosas de envejecer. Acertarle al momento, la experiencia del fracaso insistente. Una nueva forma, ulterior, de la catástrofe por venir. Todos nos hacemos pedazos en el camino. Y no importa que el libro de historia pregunte. Una memoria gigante se hace de la nada.
No pudimos hacer la parte, nos nace el miedo. Hay temor en las ventanas marchitas. Un gris que empaña y confunde. Adelante, seamos consecuentes al silencio que nos convoca. En la noche las palabras ya no valen. Es una gran ausencia. La curación por la sangre.
Nos adentramos en las fauces del nuevo milenio. La porquería supura, destila el mejor veneno. Brindemos por la inconsistencia de las acciones. De súbito el corazón detiene. No más. No más adelante. Sentimiento panorámico, multidimensional. De nuestros propósitos atravesados, las soluciones inermes. Recibamos el fin con un cosquilleo, de esos de donde viene la cosa.

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