domingo, 6 de noviembre de 2016

Día 903: Propósito último

A mí me la tuvieron jurada desde siempre. Cuando me anoté, fue ahí, mi registro al mundo. Las personas, esos hijos de puta, supieron donde encontrarme. Y no me dejan en paz. Juegan con mi cabeza. No se aparecen en los modos convencionales. Solo de esa manera podría denunciarlos con la policía o algo así.
Lo justo y necesario, sí, como si alguien fuera capaz de medirlo, empaquetarlo y enviarlo a tu casa. Me prometí la gran aventura, esa con asesinatos rituales y sexo descontrolado incluido. Queremos la gloria o el anonimato, lo mismo da. Cuál punto elegiría, en un mar confuso, círculos y abismos. El precio no fue el indicado. Nos estafaron y salieron por la puerta de atrás.
No hicieron valer la reticencia de mis intentos. Me perdí en el camino. Tan desnudo como lo tanto que quise estar. No sueño el oprobio de mi especie. Sé que me desaparezco aunque no quiera. Cada partícula unida al propósito último, el de la extinción. Caiga el final, cierre el telón.

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