viernes, 18 de noviembre de 2016

Día 915: Oráculo

Tomé un pecado que nunca redimí y le puse un nombre. Nació en la figura de un acoso constante, un hombre vestido de blanco en una ceremonia desconocida. El abrazo de la muerte vino hacia mí. Fui al lugar donde las almas sollozan el espanto de no ser. Tierra de Calígula. El sello roto, el definitivo. Mi sombra se convirtió en lo innombrable. El horror último. Una doncella de hierro, eterno reposo.
Mi silencio herético en lo negro de la noche respira la bilis de los cadáveres. Putrefactos brazos me rodean. Un círculo de gusanos se pierde en el camino. Así una imagen de tantas, repetidas, de a fogonazos. Recuerdo fragmentado. Una pasarela de huesos, memorias del Estigia.  
Allá saludo la cohorte a su general. Agamenón, una máscara de sangre, contó sus lamentos. Odiseo escucha, Odiseo escapa. Esos parajes no hacen preguntas. Son el misterio mismo. El asunto de la cosa. Un recorte nutritivo al presupuesto. Otro síntoma a la enfermedad. Planetas alineados en un rojo presentimiento. Plagas venideras, oscuridad y llamas del cielo. Tiempos futuros. Asuntos pendientes.

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