martes, 22 de noviembre de 2016

Día 919: Peaje

Nadie me lo supo explicar. Los científicos utilizan palabras raras para definir cosas simples. Nadie me preparó para dar el brinco sin las barreras de contención. Sacar las rueditas de la bici. Ser adulto y esas mierdas. En una noche apacible puede explotar una bomba e irse todo al reverendo carajo. Ya no me importa.
Decidí escribir para robots, ya no tengo sentimientos, los perdí en algún lugar que no recuerdo dónde. Me dinamitaron el suelo para hacerme callar. Soy bueno en eso del silencio. Inventé así un nuevo lenguaje. Uno mejor. Superé los designios de mi especie. Evité mi propia extinción. Creo que fue una cosa de la suerte.
Debo transcribir los resultados a un idioma conocido. Dejar que mis victorias de tiñan de fracaso. No soportamos la perfección del podría ser. Es demasiado brillo, tanta luz. Nos tienen que perforar un pulmón, o un intestino, así funciona mejor. Correr con las vísceras en la mano. Nos gusta ser el poeta de los sentimientos aunque la búsqueda nos deje vacíos por dentro. Nadie quiere superarse. La meta es descubrir lo que nunca dejamos de ser. Lo que pagamos, siempre, sin demora.

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