miércoles, 23 de noviembre de 2016

Día 920: Inalterable

Una puerta al fracaso. Muchas, mejor. Y más. Que venga todo en cantidades. Hay que festejar el derroche. El ímpetu tirado a la cara de una moneda, la peor, por supuesto. Nos quedaremos sin esa capacidad de rehacernos de las cenizas, total, ¿a quién le importa? El espíritu decadente gana, es la fuerza del saqueo. Avalemos el proyecto de oscuridad permanente.
No hay tiempo para la desidia. El tiempo pasa. La droga pasa. El cuerpo pasa. La jeringa pasa. Y al final, al glorioso final, todo queda atascado. Es un pase de facturas vencidas. Giramos en círculos y nos sostenemos la cabeza, sin poder ver más allá. Miopía en el alma. No queremos ser delicados. La corriente nos arrastra la carne. Revienta el hueso. Tritura la vena. Y tampoco hay lugar al vómito. No quedan opciones. Es seguir adelante, miope ante la vida.
El circo se rehace a nuestras espaldas. Al frente. Al costado. Filigranas de realidades alternativas. Al final se revela el malo de la película. La consecución de los hechos. El destino prefijado. No hay peor alternativa que la que sí va a ser, de todos modos, inalterable. 

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