lunes, 12 de diciembre de 2016

Día 939: Es mi ansiedad

El deseo de mi madre, de hacer mi vida un cementerio. Previne el acoso de lo que se vino después, una orgía de lamentos.  No voy a decir que la pasé bien. No voy a decir. Mejor es dejarlo que muera en mis labios, como el mejor secreto del mundo. El poder narcótico de una verdad. Confite y turrones para mi muerte. No me despierten. Tengo mucha vida por dormir.
El coro de acusadores entra conmigo al baño. Corto espacio, acotado. Siniestro. Lavar la herida, lavar hasta que desaparezca. Clavo la mirada en el espejo. Soy todo lo feo que deseo ser. El tintineo de una aguja me mantiene en ese estado de apatía permanente. Déjenme ser. Déjenme ser algo. Quiero un lugar en la cola.
La vela se contrae con el viento, embiste la tempestad y ya no parece de noche. Cuantos minutos podremos contar antes de perdernos en los números. Ese temor a lo conocido, ya no ser parte de la aventura última. Una pelusa se atasca en el inodoro. El vendaval de la puerta del baño nos despide hacia otro mundo. El mismo, quizás.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...