domingo, 11 de diciembre de 2016

Día 938: Empate

Me contagié de tu desidia para alimentar mi ego. En algún momento me pareció que iba a ocurrir, el mundo quebrado y yo adentro. Prisionero. Un accidente épico. No pude ver tus intenciones detras de tus verdades. Me dejé llevar por lo otro, por lo acariciable. Y no te pedí la cuenta. Salí echando putas, por la puerta del fondo.
No me confundas, soy un buen tipo. Puedo agitar las banderas de las causas mas nobles y aún sentir el corte. En la carne. Ahí derecho. Voy a destilar todo el odio que se me dé la gana, porque creo que un poco te lo merecés. Otro poco es gratuito, lo entiendo, es mi parte buena.
No puedo dejar de ser bueno, aún en el odio. Odiaré como el mejor, con la mandíbula apretada y la palabra puntiaguda a mano.
De este duelo no me sacás hecho cadáver. De algún modo voy a sobrevivir para contarla. Vas a ser tierra de escrache, augur de mis nimiedades. No vamos a hacerla larga. Vas a perder y lo sabés. Te tiré el auto encima y te vacié todo lo que mis ánimos pudieron. Consideralo un empate.

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