sábado, 24 de diciembre de 2016

Día 951: Horóscopo jodido

Estudié las estrellas sin posibilidad del error. Todos nos equivocamos. Mucho. Con ganas. Doctos profesores de la derrota. Es el gusto de la carta de poco valor. Un triunfo en lo esperable. Luego viene la mañana nuclear. Debimos tener algo de la culpa. El gesto cómplice del astrónomo. Miles de asteroides anuncian el fin de los tiempos. No es la arrogancia del pedante, es sabiduría inútil.
Destilar medidas adecuadas de veneno. Me atreví a pagar los platos rotos. En aquella nave del infierno nadie sabía su nombre. Y todos estaban por algo. Eso de expurgar el mal nacido. Desatar el cordón que tanto aprieta. Nutrido momento de oscuro sentido.
Un hombre sinuoso y su espacio. Acata la orden. Es el perro. La superficie mordida. No hay tiempo. No pensar. No existe. No hay mayor existencia que la maldita, la eterna. La condena de no saber distinguir vida, muerte, vigilia o sueño. En un rato todo habrá desaparecido. Y acá estaremos. 

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