lunes, 23 de enero de 2017

Día 979: Tortícolis

No quiero entender. Ya es tarde para mí. Ya morí del modo que quería. El resto es confite y turrón vencido. No traigan la fiesta a mí. Yo dejé afuera el contenido divertido. No estamos para festejar. Están todos muertos. Con los cuerpos tiesos, cansados de tanto llorar sangre. Nos van a tirar abajo, junto con todos los cadáveres sin numerar. El momento feliz en que pasamos a ser parte del estiércol.
Hacemos culto de lo desperdiciado. No existen otras opciones. Allá estamos, parados y muertos al mismo  tiempo. Me gusta ese estado de indecisión. Ir pero no ir. Estar no estando. La pantomima del me preocupo por vos repetida a un espejo, que vuela en un mundo de caricaturas. Extinto en su composición. Atravesemos las llagas de la raíz que constituye. No busquen otra solución. La realización de lo inesperable. Nos servimos de la basura. Sobras del amanecer. Comemos y sobrevivimos. Comemos y sobrevivimos. Arrastramos la gordura de la culpa con la inercia de la carne estirada. La gracia no es mayor. El chiste está irresoluto. No accederemos. Cerraron las compuertas. El paisaje se fue. La alegría. La contienda. Un pájaro que vuela y esquiva una nube. Allá arriba. Ciega. Rapaz. Y sobre todo, arriba.

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