martes, 21 de febrero de 2017

Día 1008: Para siempre

La batalla duró dos segundos o un millón de años, según como se lo mire. Nadie murió, por supuesto. Es que un inmortal ante el aburrimiento se pone violento. Grandes ejércitos de personas invencibles parece ser el remedio. A la larga todos aprendieron a pelear. Es sobre la marcha, luego de varias cabezas rebanadas y vueltas a crecer.
Incluso contar esta historia es inútil, véanme, tratando de remontar el punto muerto de la acción sin acción, debería terminarlo ahora. O tal vez contarles acerca de la operación de cadera de mi tía Gladys, la rubia, esa media gordita. No importa, no la conocen, ustedes se lo pierden. Es capaz de comerte un plato entero de rabas sin tomar una sola gota de agua. Esas hazañas deberían escribirse en los libros. Cosas de tipos comunes. En fin. Los inmortales, no la pizzería, no, digo esos tipos que viven mucho, demasiado para su gusto, gente eterna en guerra. Y es así que tanto desean dejar de ser lo que son. Allá ellos, con sus palas y sus tridentes pintados de rojo. No les gusta creer en Dios porque ya lo probaron. Desde luego, el silencio los traicionó. Y así murieron.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...