jueves, 23 de febrero de 2017

Día 1010: Tres nunca

Nunca fui feliz. A mi me desvirgaron con un gusano. Ese fue el castigo del pobre animal. Desde entonces padecí algo no menor al fuego del infierno. No exagero, en todo caso entiendo el sentido de proporción que a veces adopta la vida. Me criaron en el castigo de la diferencia. Ser otra cosa es el pecado y a mí me tocó lo que ellos deseaban se mi. Colgarme de las pelotas y escupirme, mientras un iluminado encendía un fósforo en mi espalda. Soy la nada y no me importa. Una mancha que no se quita. Un fantasma en la tele. Otro punto y aparte.
Nunca seré feliz. No es mi palo. El futuro guarda cosas buenas para quienes no son yo. Para aquellos que gustosos van a ofrecerse para revolcarme en la mierda. Voy a merecer todo de lo que se me acusa. Voy a ser el criminal perfecto, el paria más famoso de toda la humanidad. Cometer el pecado de la carne contra mí mismo, cuando ya las moscas no quieren chupar tu jugo. Cuando el valor nutritivo de lo que das es cero. Así puedo seguir. Otro punto y aparte.
Nunca soy feliz. Es. La realidad de mis ojos no me pertenece. Estoy tan encadenado al mundo que me hunde como el mundo que atado a mi putea en compañía irreversible de lo que soy. Estoy caído y más pintado a la variedad de la oferta. No hay demanda. Solo patadas en en el costado. Quizás otro escupitado. No estoy consciente. El cerebro es otra cosa, y tampoco me pertenece. Un punto final.

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