viernes, 24 de febrero de 2017

Día 1011: Sonda rota

Después no digan que no les avisé. El cerebro les va a estallar en una explosión termonuclear. Es solo cuestión de tiempo. Va a venir un tipo muy afilado en números  que le va a poner precio a nuestras ideas. Y ese va a ser el final, si, mi amigo, el final. Como lo junó Morrison. Pero no sucumbamos al espanto, mis queridos, tengo la solución. Una nave de pedos sin olor, ecológica, biosustentable, capaz de elevarnos a la estratosfera en cuestión de segundos y así enviarnos a uno se esos planetas allá afuera parecidos al nuestro. Total a la Nasa no le importa, a Europa no le importa, al perro de Trump no le importa. Ninguna nación quiere condonar la deuda impresa en bonos de idiotez. Ls idiotez no es el papel del futuro, tampoco la tarjeta de debito. Vivimos en una sociedad sofocada por la falta de ideas. Un presente capaz de enviar a Newton a las trincheras, con la sola finalidad de divertirnos, ya entienden, para el último reality show de moda. Y aún no terminanos de extrañar a los talk shows, nos quedamos con el semen en la garganta, con la cópula a medio terminar, cuasi interrupta. El silencio a veces es demandante. Engaña. Es una puta vieja con demasiados años en el negocio. Capaz de estafar al más ducho. Y no hay plan de contingencia. La respuesta es hablar, hasta dónde de la carretilla. Hablar, total es barato. Hacerle honor a esa canción de Floyd y que el tiempo pase hasta que el tiempo muera.

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