sábado, 25 de marzo de 2017

Día 1040: Cobro de retribuciones

El asunto era volver entero. El portal a veces comete sus equivocaciones y no es tan sencillo dejar el arbitrio de la vida a los relojes alterados del cosmos. Como le ocurrió a Piper, que acabó aplastado por un agujero de gusano. Aplastado, sí. Eso hacen esas porquerías. Te absorben como a un moco y te despiden al otro costado del culo del universo. Alteraciones de la física cuántica, para ser diplomáticos. Y una mierda, azares caprichosos, pelotudeces del multiverso.
El licenciado Ostrov se creía diferente. Tenía mejor suerte que Piper, seguro. Era su tercer agujero negro. Tres de tres. Debería apostar fuerte, porque lo suyo sí que era suerte. El procedimiento nunca fue seguro. Diez aleaciones, una capa sobre la otra, una loca teoría de por medio. De acuerdo a ciertas personas, la masa gravitacional de un agujero negro es capaz de compactar un elefante como si fuese un chicle o algo más pequeño, hasta dejarlo hecho una tarjeta de datos en dos dimensiones descomprimidas en el horizonte de sucesos. Así funcionaba la cosa, más o menos, o al menos lo que Ostrov entendía. El cascarón, con sus diez aleaciones lo protegía de eso, del peligro de la desmasificación o pérdida de la tridimensionalidad. Tres veces fue así. Aunque Piper no piense del mismo modo.
Las misiones suicidas de ese tipo eran necesarias para el balance aeroespacial humano. Los puentes creados por los cascarones eran los que permitían el viaje a los exoplanetas. En dos horas un cohete a velocidad crucero realizaba un viaje intergaláctico de más de doscientos años luz. Gracias a personas como Ostrov. O a bastardos desafortunados como Piper. Mercenarios a sueldo, o kamikazes.
El proceso de rutina hasta las cuatro aleaciones aplastadas. Cincuenta y ocho por ciento de viaje. Mal pronóstico. Una aleación recuperada. A veces ocurre, es raro. Dos aleaciones recuperadas. Una aleación extra. Diez aleaciones destrozadas. Ostrov podía oler la catástrofe que se avecinaba. Alguien tiró mal los dados. Piper. Sí. Maldito fantasma en la máquina. Ese hijo de puta ahora controlaba el horizonte de sucesos y cobraría pronto su venganza. Tal vez tarde, tal vez temprano.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...