miércoles, 12 de abril de 2017

Día 1057: Descanso primigenio

Toda la noche hizo su trabajo. Quedó exhausto y un cadáver se dibujó sobre la mesa. La policía no supo encontrar respuestas. Eso sería tarea de algunos peritos con imaginación. El hombre estaba partido en dos. Lo hizo. Solo con una cuchara.
Dicen que buscaba la llave al infierno. Algunos suponen que la encontró. Tuvo que rascar bien dentro de su cuerpo, mientras pedazos de carne se separaban de su lugar habitual. La escena del crimen, sellada a sangre, hueso y cartílago, era un habitáculo solo apto para valientes.
Y al final, pero no menos importante,
las motivaciones. ¿Existió un llamado? ¿Acaso un pedido poco usual? ¿De alguna forma la mafia logró interceptar a esta persona? Conjeturas, teorías que conducen a más pabellones sin salida. Quizás cabe recordar lo principal, la premisa inicial. Que no se olvide: ese cuerpo no es humano.

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