jueves, 27 de abril de 2017

Día 1072: Días de caza

Observaré como las sombras copulan con mis contornos. No me parezco a lo otro. Aquello puede ser un decir. O el estamento definitivo. No pasaremos del límite impuesto. La tumba nos queda angosta. Patear en libertad sin hacerse eco de los muertos que sueñan. Todos hablan de mí aunque no lo hagan. Es mi vergüenza y mi condena. Veo ojos de extraños posarse sobre mi, el deforme, el monstruo de lo incontable.
Y soy normal hasta tanto quieran verlo. Hay muchas caras metidas en este cráneo. Una conveniencia de la personalidad. Una cuota de supervivencia entre tanto arroyo. Nunca nos quisimos. Es la verdad. La única verdad.
En mis bosques tupidos puedo perder al perseguidor. Puedo huir a través de los recodos del tiempo y el dogma de la lógica. Un altanero puede acercarse a la cueva y creerme su cordero. El sacrificio lo es todo. La carne tiene que ceder.

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