miércoles, 14 de junio de 2017

Día 1118: Mística nazi

No le vi la cara al precipicio, no tuve ese gusto. Fuimos buenos amigos hasta la guerra del 48. Nos juntaron en una trinchera, y pedimos por la salud de nuestros padres para que venga el tiempo mejor. No le creí, fui iluso hasta que me abandonaron en la cuna. Debí intuir que el brillo era falso. El paraguas quedó abierto y me lo olvidé, fue en el 68, cuando todos los estudiantes salieron a la calle. Después vino el hombre a la luna, y lo mataron a Lennon, y envejecí, y mi mirada se volvió grisácea. Creo que morí, dos o tres veces.
Después salí despedido como a través de un túnel, y me contaron todas las mentiras del new age al ritmo de Alphaville. Estuve en la sala de espera muchos siglos, conocí a Hitler y lo saludé con la mano. Parecía un buen hombre. No confesó sus crímenes. No los veía como tal. Miré una revista y lo ignoré. Volví a la Tierra con la memoria borrada. Me dijeron que el karma no existe, que la rueda de las vidas pasadas es todo una mentira. Siempre fui yo.
Otro momento me condujo al fin del mundo. El universo tragado por una profusión de pulsos electromagnéticos, el borde del agujero negro madre. La visión de nuestras colas. Me quise dar un empujón, pero supe que no lo recordaría. Tragué la saliva y me dije hasta acá llegué. Saluden a Hitler de mi parte, no tuvimos el gusto de ser amigos, por suerte.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...