domingo, 25 de junio de 2017

Día 1129: La marca

Cedí los derechos de mi vida a un estudio cinematográfico. Que hagan lo que quieran. Que me hagan cagar pitufos por la boca. No me interesa. Puedo ser una persona muy influyente cuando hay plata de por medio. Creo que puedo ser, incluso, una mejor persona. Ya no voy a desvivirme por el qué dirán. Estoy cansado de ser el hombre bueno. Que filmen esa película y me hagan mutilar elefantes con el codo. Que mi existencia sea un holocausto para ver en familia. Todos pegados frente a la pantallas, unidos. Y yo del otro lado, atrapado.
Fui una mentira buena, el mafioso que podés invitar a comer al mediodía sin pasar vergüenza. Mi madre me crió en el arte de la palabra. Soltar unas cuantas antes de que te tape el agua. Después viene lo mejor, aunque no sepa que fue. La resaca me impide pensar en futuro, anula mis habilidades de clarividencia. Que todo eso vaya a mi película. Y que le agreguen un buen villano, con trasfondo psicológico y esas mierdas. Acá el malnacido es uno, no sea cosa que no vayan a olvidar. Lo tengo marcado.

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