miércoles, 12 de julio de 2017

Día 1145: Tumba por colectora

Mi cuerpo alumbra a miles de coreanos tratando de hacer una geometría imposible. Gerentes del caos, observen mi alcantarilla. Que me rescaten del agujero en donde me metí. ¿A cuántas millas por hora puede andar una batidora? Son preguntas que importan. Que cuelguen la noticia de las patas y que me rebanen el ombligo. Acá estamos para cosas importantes.
Patalearé hasta que me queden fuerzas, hasta que corten la luz. Los arrastrados por sus novias, las peligrosas plumas de flamenco. Con no ver esa situación caer de mi nariz. Con el bloque, la dureza del cristal que se coagula en la vena. La droga pasa, la vida pasa, los plásticos de las sillas pasan, y nada permanece.
Voy a quedar tumbado, culo para arriba, abierto de espaldas al mundo, para que cuenten la historia al mejor postor. Para que esa verdadera satisfacción quede atorada en el borde del inodoro, adonde los valientes quiebran. De culos y tumbas se trata este funeral. Culos y tumbas. 

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