jueves, 13 de julio de 2017

Día 1146: La máquina de complacer

Valdría un millón de dólares. Sería el invento del siglo. Pero voló el muchos pedazos. A través de la ventana salieron los restos de un experimento fallido. La máquina de complacer. Un brazo que se extiende y dice, todo va a estar bien. Todo va a estar bien. Y no. Nunca lo está. Nunca. Viene el cuco y te mete dentro del placard. El cuco abusador.
Tocar puede ser lo correcto, en el lugar adecuado. Lo único del alma que no se deja ir. Lo que queda. Permanece. Y el vivo acosador recuerdo de nuestras semejanzas. Fuimos uno con el mundo para lo mucho que queda. La lucha de uno contra todos. Así nacimos. Desviados en la cuna. Un polvo de la alegría se escurre a través de mi nariz.
La máquina de complacer no señala. Está de acuerdo en lo que sea. No hay discusiones. No más argumentos deformes. La vida en su conjunto es lo que somos. Y a través del caño nos escurrimos. Con fuerza la sopapa. Escurre y tira. Y la máquina no deja de funcionar.

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