viernes, 21 de julio de 2017

Día 1153: Me voy a entregar

Me voy a entregar. Ya pueden meterme preso. Sus balas no significan nada para mí. Al costado la dialéctica. El barrio somos nosotros. O las personas. Y eso que representa, un punto canceroso en las aspiraciones de la gente. Robé con la intención, con la idea. Fui alguien más. Es lo que nos gusta. Representar el papel.
Quiero volver a algo. No sé a qué. En un estado primitivo está la agonía de mi robo. En ese estado todo puede ser justificado. Estado de cosas. Pongo un orden a mi desorden, antes de que todo se vaya al carajo. Vengan de a uno. 
No pongan trabas al ingenio. Deseo divino del creador de verme entre rejas, abandonado al suplicio de lo que piden por una nueva oportunidad a un Dios que hace tiempo dejó de existir. Existe para nosotros, para nuestro corazón, un pequeño Dios caprichoso que escucha lo que quiere, que hace lo que se le antoja, que nos refleja una verdad truncada. Puede venir una avalancha, con todos los sentimientos encima, cargado hasta el tope. El deseo, otra vez el maldito deseo, eso que me va a entregar, a las autoridades, derecho al penal. Que no importa. Que no importa. El alma va sola contra lo que todo quiere y nada alcanza. Si algo alcanza, es suficiente. Para mí, para todos, para ellos. Me voy a entregar. 

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