viernes, 11 de agosto de 2017

Día 1171: Moneda de cambio

La muerte es ilusa y cree en la sobrevida. El admirable suceso, final, inequívoco. Para drenar lo mejor, lo peor, lo igual, en un algoritmo que resiste al espectro de los tiempos. Asuman lo que quieran, ya no estaremos para presenciar las consecuencias. La heladera abierta, el corazón vacío, aire en los pulmones y un arma cargada.
Amaré con retraso por la capacidad de la falta. Por el silencio de nuestra promesa. Este tren ya anda sin vías, es una coraza que se resiente. Y la pregunta que choca, ¿será lo suficiente humano para albergar la culpa?
Nacimos sin puertas, con las ventanas cerradas. Un proyector apagado emite la luz. Hacia la pared. Blanco confín del encierro. Cometí el crimen imperdonable: la palabra organiza mis actos y dejé que escape de mi boca.

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