sábado, 30 de septiembre de 2017

Día 1201: Inactivo

Hay que darme tiempo. Que germine la idea. De vivir sin nombre es lo bueno. No saber para donde está el riesgo. Me vuelvo tonto y es el efecto. No se contradice. Para tener más muertos en mi  placard. Que debajo de la cama puedo mantener apretado a todos los monstruos. Y nadie va a salir hasta que lo diga. La confesión. No es un cuento. No es novela. Es la historia que se dice sola.
Volvería a ser algo si de eso se tratara mi nostalgia. Allá hay un pozo que se traga el sentido. Y mi mentira más preciada es la ilusión de un mañana. No quiero saber de qué se trata.
Soy juez y acusado. Así la vuelta en vida no es lo que frustra. Se mueve en el aire sin ser viento. Y sin embargo se mueve y todos estamos quietos.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Día 1200: Materializar

Volveré a ser lo mismo para que cuenten otra historia. Me gustaría que firmen el contrato, así me venden, como esclavo, mundo o lo que sea. Capaz nací en una panza diferente. Un renacuajo sin cerebro. Solo le enseñaron eso. Apuntar. También el disparo. Efectivo. Preciso. El sicario maneja su tiempo. El que da y lo quita.
Aburriría los océanos con la charla redundante que muere en mis orejas. Es un caracol sin mar. Allá no hay sonido. La muerte debe ser algo parecido. Mi rincón de hombre solo me pertenece y es algo. Doblaría la esquina por el placer de la curva. Algo no derecho.
Tomar, quitar, dar. No ver. Lo asumido. Estas palabras vacías y los cuentos odiados, amados, de significantes perdidos. Algo de la incertidumbre y la ventana. De consumo talante el observador de mi espera. Tendré que ser algo, aunque no quiera.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Día 1199: Aguantar

Una mañana me desperté con un hábito despiadado. Patear enanos. Es la sensación. En la esquina de mi casa hay un club donde practican ese deporte. Primero lo hacés con un muñeco. Si estás preparado, como a eso de los dos meses, si sos de los buenos, te ponen un enano enfrente. Dicen que lo mejor es agarrar la parte del abdomen. Por el medio, así es más fácil levantarlo.
Si sos exigente con vos mismo, podés llegar a las grandes ligas, incluso podés llegar a ser un hijo de puta. Ese es el mayor título que conseguís, el de hijo de puta. Algunos opinan que hijo de puta se nace. No, tampoco es para tanto, a veces hay que trabajar para ser bien hijo de puta. Podés patear otras cosas hasta llegar al grado profesional. Algunos intentan con sapos. Es cuestión de coraje. Hasta llegar a los enanos, claro.
También está la imposibilidad del deseo. Es cuando una persona quiere patearse a sí mismo y no le sale. Existe una diagramación física que va en contra de los preceptos de nuestro cuerpo. Ya saben, un culo no resiste una propia patada, está en los libros.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Día 1198: Va de vuelta

Este es un motivo de indisposición. La fuerza bruta. En la calle se sienten los gritos. Ya se acercan. Vienen. Son, quizás, irreprimibles intentos de cordura. Y nosotros, los pobres, del otro lado, nos cobijamos entre los escombros, tal vez por que la guerra nos tenía atados de las pelotas. Nos sentimos un poco como los alemanes ante el ejército rojo. No existen convenciones para determinar cuando es suficiente. Conteo de muertos. Sangre derramada. Alguna estadística que otra.
Y una sola persona puede ser esa excusa que redime la mentira. Vergüenza para muchos o para nadie. Un soldado apunta porque es su deber no preguntar de qué lado va el arma. Imaginar aunque sea la espera. No existen los calendario. Los relojes sin cuerda. Estómagos sin comida.
Porque el traje emite sus votos con la naftalina y las alternativas para el recuerdo se reducen. Estamos para el plomo. Ya no más cielos azules. En formato de un salvoconducto. Fuimos un solo fantasma con muchas historias. Todas terminan ahí, al borde de la espera. De la bota. La fuerza bruta. Los gritos de la calle. Volver por siempre a ese loop caprichoso. Con esa fantasía creada por la necesidad. ¿Qué tantas palabras sobran? A veces algunas se precisan.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Día 1197: Alambrado

No somos los únicos, este es el memorando del día. Atentos al genocidio. Que la bala no les pegue de rebote. Que trabajen con el silencio. Nosotros hacemos el resto, somos los cómplices de lo que vendrá, lo que nadie puede detener. Un avance al progreso del precipicio. Sea el punto y aparte. El vocablo inexistente.
Este paraguas roto que sirve para picar gente. Pico con punta. Somos los hijos de los asesinos. Este corral a veces queda chico. Y somos tantos.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Día 1196: Alternativa

En esta costumbre nos solemos embarrar de tanta gana y grito. No sé, estoy perdido, no estoy obligado a decir lo suficiente, a veces quiero callar. Que me lleve el río. Total es un cuerpo. Total es carne y medio. No sé, quiero tener el derecho a no saber. A cortarme y perderme en las circunstancias.
Tendré la ocasión de no repetirme para ser algo nuevo, aunque sea lo mismo. Aturdido en el murmullo de la clase, la nimiedad y los argumentos desaparecidos. No me veo bien en el espejo. No tengo espejo. No tengo cara. Esto es lo que es, pero no puede ser. No me dejo ser. No quiero. O sí. Pero la incertidumbre es mucho.
Abriría el tajo si fuese posible la sangría. Pero ya está todo curado. Mal. Así, como salió. El corazón está relegado. Noche para el que pueda soportarla. No tuve valor. Lo perdí. No lo conozco. Pidan una salida.

martes, 19 de septiembre de 2017

Día 1195: Fracaso comercial

Volvimos más fuertes. Más sucios. Más insaciables. Somos esa banda de rock que nadie quiere escuchar. Un sonido más en el ascensor. Algo con melodía, un sortilegio con sonido. Debería pasarme más seguido, esa alegría de la composición, de la potencia del acorde en quinta, un canto a lo que la vida fue y será, una muerte agradable.
Vendré una noche, con la suavidad de la ropa, a partirte el culo en mil pedazos, nosotros, los insurrectos, amigos del alcohol, pedazos de piel colgada al cuerpo, rito satánico mal hecho, los heavys y el ritual del vino barato. Somos el murciélago sin cabeza. El pollito sin cuerpo. Debajo de botas más caras que el infierno. Estamos unidos en el mosh y el garzo, pogo, abismo negro, cielo del músico.
Apretamos el pedal hasta que se pudrió la esperanza de un nuevo mañana y todos los rincones conocidos de la poesía. No es la veta del juicio la que sigue el sueño. Abriría el suelo si fuese posible o necesario. No dormiré en la fantasía. Con el cuerpo este me resisto al cambio. Estaré adolescente de por vida. No venderé una mentira. No soy buen vendedor.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Día 1194: Forzoso

Con el miedo que traficamos a cuestas. El espíritu arriba para que nada pase. Se turnan para decirse cosas feas. Se turnan para decirme la verdad. Y el corte es profundo. La muerte es una posibilidad. Y estamos seguro de algo. Por que el nacimiento nos da ese mal presentimiento. Y la tarde viene un poco más con menos minutos. Porque de algo tenemos que vivir cuando las cuentas no dan.
Para el cielo de nuestros queridos no estamos preparados. Con alas de repuesto dispuestos a sumergirse. A lo hondo. Hasta que no se vea más. Quién dirá la historia. Cuántos culpables. No estaría mal volver.
Este es el abismo de donde vinimos. Nadie lo pidió, es seguro. Solo un accidente. Un dejar que todo pase. Que el placebo haga su efecto. Y que la noche deje el disfraz del sufrimiento. Con tanto llanto clavado en el ojo. Con tanto pobre, vacío en forma. No padeceré la causa. No habrá que ceder.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Día 1193: Cúmulo

Un deseo subliminal de cortarte la garganta contra el borde de una vereda. Adoraría ver esa carita destrozada. Esa carita de rata mojada, que pide perdón mientras clava el cuchillo. No me la creo, lo de tu inocencia y esas mierdas. Tendría toda la culpa y lo asumo, es mi deseo de hacerte mierda. Recostada en la arena, vos y tus excusas. Perdoname, no sos vos, es otro. Hay otro dentro de mí. Otro que va a hacerte sentir el rigor del fierro.
Cruzaría la frontera, tal vez así te pierda. Son posibilidades. Hay que probar. No es agua de tu pozo. A mí ya me dejaste seco. Silencio para el opresor. Así es mi veneno. Ya no daría nada por repetir ese momento. Mejor olvidarlo.
Otra vez el costado. Es lo que me mostrás. Tu perfil favorable. Con todas las ideas hacinadas en la cabeza saliste. En la intemperie. Desnudo. Sin más excusas. Así será el momento. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Día 1192: Sobras

Con la maquinaria aceitada un destello. En figura de dios nos convertimos para sorpresa de los pequeños. El manjar etéreo. Una raíz rota. Nos quebramos en la desesperación por respirar aire y sangre. En ese útero sin carne nos desenvolvemos hasta que el rollo queda sin nada. Abriría un agujero en mi inconsciencia para dejarme atrás. Que el crimen se resuelva solo.
Para arrojarme a ese negro vacío del que poco sé. Todos conducimos. Es la necesidad que nos convierte en los necios del sistema. Asumimos esa carga hasta la consecuencia última. Y tiramos abajo esa puerta para que el prejuicio quede adentro. Abrigado, con amor.
No mentiría si esa fuese la condición. Tendría que despedir los huesos a través de la boca. Chocamos contra el fin de hora, fin de los tiempos, y aguantamos hasta que la muerte llegue y todo lo limpie. El resto es sobra.

martes, 12 de septiembre de 2017

Día 1191: Pelota de tenis

Dicen que la historia la cuentan los valientes. Bueno, no ésta. Tampoco es de las buenas. Una historia tonta, sin contenido, como lo que a veces pasan en la tele después de las dos de la mañana. Algo de relleno. El cuento versa acerca de una paloma blanca. Una paloma diferente, diríamos, cagando al lado, pluma a pluma, con sus compañeras, las grises. Las grises la miraban a la blanca, todas panzonas, llenas de semillas. La adoptaron, era el pensamiento de la bandada. 
En la terminal era la única que no cagaba en la cabeza de las personas. Es divertido, le decían a la blanca en su idioma de paloma. Es adictivo, aclaraba una gris más gorda de la cuenta. Esta paloma blanca a veces se ponía filosófica, sobre todo cuando el sol se iba. El atardecer las pone melancólicas a las palomas, tal vez el sol sea como su dios, no lo sé, habría que consultarle a uno de esos expertos en aves. 
La paloma blanca, la rebelde, la diferente. La señalada en las plazas. A esa la van a hacer cagar fuego, era el comentario de las más viejas, todas grises, obvio. Alguna marrón se le compadecía, sabían un poco esa cosa de ser raro. Pero eran más. Al menos entre ellas se querían. A la blanca nadie le daba cabida. Por rara. 
Nadie se puso en su lugar. Cero empatía animal. Capaz deberían haberle preguntado como se sentía antes. Lo podrían haber evitado. La paloma blanca se cagó en todos. Montó su propio espectáculo, una Roma en miniatura. Fuego. También hubo canibalismo, pero esa es otra historia.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Día 1190: Vendido

Vamos a hacer de cuenta que hay verdad. Que una frase me puede exonerar del precio demasiado alto que a veces debo pagar por decir algo. Esta es la línea que divide todo los momentos de mi vida de lo que alguna vez nunca tuve. El premio mayor, la pócima de la madurez, del envejecimiento burgués de hacer figuras de culo en el sillón. Hasta que la muerte nos sienta cómoda.
Una democracia cómoda, con todas las expectativas alcanzadas. Un acto impuro de ocio, oda al aburrimiento. Un adecuado estremecimiento, en la corteza de la situación. No salga afuera sin paraguas. Que la lluvia moja todo y un corazón húmedo no se recupera jamás.
Va directo a la idea. Nuestro pedazo de tierra en el cielo. Adherí al propósito, me expongo en esta gordura renacentista. Quiero ser el cuadro y el artista. Suelen ser, serán, corazones envilecidos. La obra máxima, honra del sistema, y de nuestra perdición.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Día 1189: Quijada

Una versión local del oscurantismo, para esto somos buenos. En el eje de una patada reposa el mundo. Desde que perdí la inocencia me pregunto algo que no es lo mismo pero que se le parece. No sé si es adecuado ser lo incorrecto. Me debo a la impericia y la tentación que reina en mí como una divina puta tirana.
Esta política reverdece, hace que salgan los dólares de los inodoros. Confites al demonio, la esperanza puede más cuando el pavimento acaricia el rostro de cerca. Algo volará por el aire, algo que será oxígeno aunque no para respirar.
Cansé el espíritu con tanta dislexia. Abriría la herida con tal de ver un poco más de sangre. Adivinaría el premio gordo si me esforzara un poco más. Hay una mejor oferta disponible. No quiero arriesgarme. Moriría por ver eso. Y tal vez cuando deje de ser, ese sea el problema.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Día 1188: Brazos al piso

Atizé la gloria con un gusano. Mi vida está a la deriva, sin propósitos, sin cuentas. Y eso es suficiente. No hay hombros donde llorar. La música de otros tiempos, el lienzo donde las culpas se ensucian. ¿Y el deseo? ¿Y lo otro? ¿Y las preguntas que dejamos de hacernos?
Mayor sentido en el ridículo, cómodo para mí, abrazar las alas de un colibrí.
En la palabra atragantada una maldición más. Otra bestia golpea el borde. Abrir portales y cosas para las que nacimos. Un golpe de tambor para los caídos. Una radiografía de estado. No se hace un muerto sin dejar de respirar en el momento adecuado. No hay momento. El azote exaspera y resiente, lo que es vida es, que mayor nunca será.

martes, 5 de septiembre de 2017

Día 1187: Continuo

Seamos sensatos. Hay una cantidad de muertos en la calle que merecen una tumba y nosotros, los vivos, calculadoras fuente, ignoramos. Tuvimos despecho y alegría al mencionar el error del oponente, es una vuelta al mundo en el día. Un postre para la mesa, veneno y alquitrán.
Marea que viene por nosotros, atribuye la diferencia al semejante y la camisa lastimada de quienes nos preceden. No es el cuento, no es la historia. Es lo único que se puede creer después de la mentira. Que el tiempo vendrá y será mejor. Que el tiempo solo vendrá. Que nadie vende el diario indicado, la noticia dorada. Y así estamos.
Un punto para el aparte. Que el sueño no arrebate la idea. En lo cobarde de la figura, el sexo aprieta y no queda resentimiento en la insinuación. Haremos lo que se tenga que hacer, y que la semilla perviva, aunque nadie sea responsable.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Dia 1186: Naif

Con la suciedad se juega, porque un sueño gris nos deja a todos en tablas. Aburriré con el concepto hasta quedar expuesto. No hay verdad a medias. La noche alarga nuestras sombras, de horas estiradas sin preguntas, de habeas corpus sin presencia.
Lo justo, lo necesario, lo único y lo demás. El marcado ascenso de la espiral. La destrucción que anuncian, de circos y tierras tomadas. De intereses constituidos y cegueras temporarias. Los numeros están. Es el anuncio. El fin de la humanidad.
Allá nuestro banco, descanso para piernas. No nos verán más si esa es la preocupación. Los terremotos nos van engullendo. No más superficie, no más aire, no más vida.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Día 1185: Allahu akbar

Nuestro presente álgido trae problemas de cola en el fuselaje. Se desprende aluminio a lo largo del camino y allá vamos rumbo a nuestro 9/11, con la alegría de un talibán en su ramallah. Me perdí la vida en el cielo, consagrando mi oración a los dioses falsos, a los que ningún edificio tiran, ni a los que incendian mujeres o trasgreden cultos ajenos. Mis dioses decidieron irse de vacaciones por un tiempo. Dioses falsos.
Quiero que el avión se estrelle contra la inmensidad de la desgracia occidental. Porque es lo justo, lo más cerca al cero. Conviví con la hipocresía del reino de las sombras, que vive de la luz a hurtadillas. Voy a festejar mi cumpleaños en un MacDonalds aunque tenga que estallarlo. Voy a tomar Coca cola del pico aunque tenga que inmolarme al día siguiente. Voy a vivir rápido y a morir joven. Porque puedo ser un buen hijo de Alá y amar el fruto de la libertad, ser rebelde, de morir a mi manera, en mi ley.
Soy el transgresor que nadie quiere pero todos anhelan. Así el fuego de mis mejillas se consume más rápido. Extravagante son las circunstancias. Soy la estrella pop de la mezquita y mi pie santo en Tierra Santa va a ser tan sacrílego como la religión me lo permita. Este intento suicida no va a durar mucho tiempo. Sé que no.

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