miércoles, 6 de septiembre de 2017

Día 1188: Brazos al piso

Atizé la gloria con un gusano. Mi vida está a la deriva, sin propósitos, sin cuentas. Y eso es suficiente. No hay hombros donde llorar. La música de otros tiempos, el lienzo donde las culpas se ensucian. ¿Y el deseo? ¿Y lo otro? ¿Y las preguntas que dejamos de hacernos?
Mayor sentido en el ridículo, cómodo para mí, abrazar las alas de un colibrí.
En la palabra atragantada una maldición más. Otra bestia golpea el borde. Abrir portales y cosas para las que nacimos. Un golpe de tambor para los caídos. Una radiografía de estado. No se hace un muerto sin dejar de respirar en el momento adecuado. No hay momento. El azote exaspera y resiente, lo que es vida es, que mayor nunca será.

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